Tinta Judicial
Miércoles 17 de Octubre de 2018

Condenaron al “carnicero” de Gorina

Enciso

El acusado asegura que actuó en legítima defensa

Para la defensa se trató de un caso de legítima defensa y apelarán a Casación. La fiscal había pedido treinta años de pena. La víctima es el penitenciario Zamorano

El Tribunal en lo Criminal III de La Plata condenó por homicidio a Cristian Marcelo Enciso (33) apodado “el cuchillero” del frigorífico de Gorina, por la muerte del penitenciario Daniel Zamorano, hecho registrado en noviembre de 2011 en la localidad platense de Melchor Romero, y fue absuelto de otros dos casos de intento criminal. El monto de la pena y la calificación legal del caso se conocerá la próxima semana, confirmaron fuentes del caso a Tinta Judicial.

En su alegato la fiscal Silvina Langone había solicitado la pena de treinta años de cárcel por los delitos de homicidio simple y dos tentativas de homicidio. Por su parte el defensor Ricardo Bianchi alegó por la absolución del joven por entender que se trató de un caso de legítima defensa.

Tras el adelanto del veredicto, los familiares de la víctima se abrazaron y lloraron. “Gracias Dios, gracias Señor, gracias hijo, se hizo Justicia con la verdad, nada con mentiras, lo logramos por nuestro hijo, Dios no quiere mentiras y nosotros decimos la verdad, con la verdad jugamos todos”, gritaba entre llantos Ana, la mamá de Zamorano.

Un dato singular de esta historia es que el imputado fue capturado a fines del año 2013, dos después del hecho, al ser sorprendido jugando un partidito de fútbol cinco con unos amigos en la canchita de 32 y 135. Por entonces, “el cuchillero” Enciso gozaba de un extraño beneficio procesal, el del arresto domiciliario. Ese mismo día -24 de octubre de 2013-, el acusado fue apresado y devuelto a una unidad penitenciaria.

Enciso fue identificado por la singular forma en que hincó a la víctima, demostrando una notable destreza con su filosa cuchilla. Tanto, que antes de hundirla en la humanidad de la víctima se tomó el trabajito de sacarle filo, vuelta y vuelta, hoja y canto, contra una piedra lisa de la vereda. Los vecinos no podían creer lo que veían, según relataron testigos en las audiencias del debate.

“A Zamorano no sólo lo acuchilló”, dijo un testigo de aquel fatídico homicidio registrado el 7 de noviembre de 2011, en calles 32, 155 bis y 156, sino que “lo despostó (término utilizado para descuartizar una res).

Aquel ocasional testigo no estaba tan errado. La fiscal que investigó el caso, Virginia Bravo, logró probar que Enciso trabajaba como faenador en el frigorífico de Gorina. De ese indicio a su vinculación con el crimen de Zamorano, sólo había un paso.

Pero si a esta extraña trama le faltaba algún ingrediente, aún hay un detalle más: Enciso no necesitó que lo detenga la policía. El “cuchillero” se entregó solito en la sede distrital de Villa Elvira. Ante la fiscal, se negó a declarar.

En el juicio la familia de la víctima fue asistida en el rol del particular damnificado por Marcelo Peña, mientras que Enciso, fue defendido por Juan Di Nardo y Ricardo Bianchi. El Tribunal III quedó integrado por Santiago Paolini, Andrés Vitali y Ernesto Domenech.

Para la fiscalía la hipótesis del crimen fue de índole familiar. Los investigadores explicaron entonces que Enciso es el hijo de una ex pareja del padre de Zamorano y además vivían en inmuebles linderos.

De acuerdo a lo manifestado por un familiar de la víctima a los investigadores, presuntamente todo habría comenzado cuando Enciso estaba en la puerta de la peluquería, con una cuchilla en la mano y "la pasaba una y otra vez por el piso como si la estuviera afilando". Aparentemente, mientras hacía eso, habría amenazado a su víctima y al resto de la familia con que los iba a matar.

Unos minutos después, se desató una fuerte confrontación en la puerta de ese negocio. Los testigos aseguraron que hubo gritos, corridas y golpes entre al menos seis personas.

El reporte policial aseguró que el dueño de la peluquería, Antonio Zamorano -padre de la víctima fatal-, trató de calmar los ánimos, y, a pesar de sufrir algunos golpes, consiguió resguardarse junto a sus dos hijas en el local.

Sin embargo, cuando Daniel Zamorano, hijo del peluquero, llegó al lugar, se desató la tragedia: Enciso lo habría atacado a cuchillazos, provocándole heridas en el rostro, en el brazo y el abdomen.

Los testigos indicaron que tras el ataque, Enciso escapó corriendo y Zamorano cayó malherido en el interior del comercio.

La víctima tenía una profunda herida cortante y perdía mucha sangre. Por ello, desesperados ante esa estremecedora escena, los familiares lo trasladaron al hospital de Melchor Romero, donde falleció poco después.

Hacia la 1 de la madrugada del día siguiente al del homicidio, cuando ya estaba siendo buscado por personal de la comisaría 14º, “el cuchillero” se entregó.

Los investigadores secuestraron una cuchilla de importantes dimensiones que habría sido la utilizada por el autor del crimen.

Dos años después del hecho, quien vio a Enciso jugando al fútbol 5 fue nada menos que la madre de Zamorano y lo denunció al 911. Un rato más tarde llegaron a ese complejo deportivo de La Cumbre, en 32 y 135, policías de la subcomisaría La Unión que se encargaron de aprehenderlo.

 

 

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