Tinta Judicial
Lunes 20 de Noviembre de 2017

"Estoy ciega culpa de la Justicia"

Violencia de Género foto propia

Susana Gómez quedó ciega por una paliza (Foto: Tinta Judicial)

Juzgarán a un acusado de golpear hasta la ceguera a su pareja. Según figura en la causa, “la golpeó en forma reiterada en todo el cuerpo y en la cabeza, arrojándola varias veces contra una pared”

La justicia penal de La Plata juzgará desde este martes 1 de abril a un hombre que acusado de golpear hasta la ceguera a su esposa, quien durante nueve años sufrió malos tratos de parte de éste, a quien había denunciado en catorce oportunidades, según se desprende del expediente radicado en el Tribunal Oral Criminal (TOC) V de La Plata al que accedió Tinta Judicial.

Se trata de Carlos Ariel Goncharuk, acusado del delito de "lesiones gravísimas" en perjuicio de su esposa, Susana Gómez, de 29 años, con quien tiene cuatro hijos, de entre 4 y 10 años. El acusado llega al juicio en calidad de detenido.

En principio el juicio debía comenzar el lunes 31 de marzo, pero por un problema de salud de la fiscal, se reprogramó el inicio del debate.

"La decisión de postergar la audiencia la adoptó el Tribunal Oral Criminal número 5 de La Plata, debido a que la fiscal de la causa pidió licencia por enfermedad", dijo el abogado de la víctima, Carlos Castagno.

El hecho que se le imputa ocurrió en el 2011, cuando el hombre, con quien vivía en la localidad de Lisandro Olmos, comenzó a golpear a la mujer. En determinado momento, Goncharuk (según la acusación) comenzó a pegar la cabeza de Gómez contra la pared de la cocina.

A raíz de esta golpiza la mujer sufrió, según certificaron los médicos, "doble desprendimiento de retina provocado por múltiple traumatismo craneal”.

Susana Gómez, que durante nueve años había denunciado al hombre en catorce oportunidades, tanto en el fuero civil como penal, quedó ciega.

"Estoy ciega por culpa de la justicia", dijo la mujer, quien recurrió a la justicia logrando restricciones del hogar para el agresor, las que fueron violadas sistemáticamente por él.

Hasta 2011 ella ya había realizado 13 denuncias, y el 24 de abril de ese año "nos llamaron de una fiscalía para que le demos refugio, ante los reiterados ataques del hombre", contó el abogado Dario Witt, presidente de la ONG Casa Abierta María Pueblo, que comenzó a acompañar a la mujer.

En ese sentido, el titular Witt, dijo que "vivimos momentos de mucha desesperación porque querían posponer el juicio para el año próximo".  Por lo que valoró que "gracias a la intervención de la Procuradora General de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, María del Carmen Falbo, se pudo resolver de forma rápida".

"La suspensión de este juicio había generado un perjuicio en Susana que se multiplicaba en el maltrato institucional del que había sido víctima los últimos 9 años por no ser escuchada por la justicia", agregó.

Susana y sus cuatro hijos estuvieron en el refugio de la organización hasta que el equipo legal de la institución logró que detuvieran a Goncharuk, en lo que se convirtió en la denuncia número 14, esta vez porque "golpeó, hasta casi matarlo, al papá de Susana", explicó Witt.

Mientras esto ocurría, la Fundación Zambrano, especializada en salud ocular, "la atendió gratuitamente y confirmó que los traumatismos cerebrales que le produjeron los golpes de este hombre, le generaron desprendimiento de retina y problemas irreparables en el nervio óptico", agregó el dirigente social.

Con 26 años, Susana se enteró que el maltrato le dejaba una marca más: la ceguera.

"Asumí mi discapacidad, comencé la rehabilitación, hablé con mis hijos; ahora trabajo como telefonista en tribunales y quiero ser voluntaria en María Pueblo, a quien les debo estar viva", sostuvo la mujer.

Ella pidió que su agresor no esté presente en la sala del Tribunal cuando declare, porque "no lo voy a ver, me dejó ciega, pero voy a saber que está ahí".

Susana es consciente de que su testimonio "va a ayudar a miles de mujeres que están pasando por situaciones de violencia. Quiero que la justicia escuche, porque lo que me pasó se pudo haber evitado".

A las mujeres en situación de violencia se las insta a denunciar su situación "pero no alcanza si no nos acompañan en el después, si no hay refugios, si no se hace más prevención", aseveró la sobreviviente.

El equipo legal de María Pueblo "tuvo que unificar todas las causas iniciadas en 9 años, un trabajo que hicimos gratuitamente y que si se tuviera que pagar, rondaría los 300 mil pesos", señaló el presidente de la ONG.

El abogado también resaltó el fallo del juez platense César Melazo que permitió la detención del violento, porque "planteó la necesidad imperiosa de que la justicia penal y civil trabajen en conjunto ante casos de violencia de género".

Lo que suceda en el tribunal "será un caso representativo de tantas mujeres que han recurrido a pedir ayuda reiteradas veces y no han sido escuchadas", agregó.

También consideró que el resultado de este juicio "se transformará en un ejemplo para los miles de casos de violencia de género que no son atendidos en el momento necesario y para comprender el riesgo al cual quedan sometidas las víctimas".

Sobre todo "es la posibilidad que tengo de vivir en paz con mis hijos y mi familia, sin vivir constantemente amenazada. Espero que le den la pena máxima", deseo Susana.

Indagatoria

En su declaración ante el fiscal Marcelo Romero, el acusado sostuvo que “siempre tuvieron problemas” de convivencia y cargó la culpa a “la madre y el padrastro de su mujer” quienes “no aceptan la relación” entre los protagonistas de esta historia de presuntos golpes y amenazas.

Sobre las lesiones Goncharuk planteó su coartada, cargando la responsabilidad sobre la víctima, “conducta habitual de los victimarios”, explicaron fuentes periciales consultadas por Tinta Judicial.

Según el procesado, el desprendimiento de la retina de la mujer se produjo “por el esfuerzo de querer sacar el árbol” que había en el fondo de la casa que compartían. Días después de las tareas de jardinería “ella me dijo que veía todo borroso” y fueron al Hospital Rossi. Le diagnosticaron “desprendimiento de retina” y le indicaron un tratamiento farmacológico estricto.

"Ella no tomaba la medicación, nunca le interesaba cuidarse", aseveró el acusado, intentando cargar la responsabilidad sobre Susana.

“Yo nunca le pegué a mi mujer, pero sí le reprochaba muchas cosas porque no quería que fuera a la casa de la madre porque nunca me aceptaron, aunque siempre traté de limar asperezas”, ensayó el acusado a modo de descargo.

El hecho por el que Carlos terminó tras las rejas ocurrió en julio de 2011, después de una discusión que mantuvo con su pareja. Según figura en la causa, “la golpeó en forma reiterada en todo el cuerpo y en la cabeza, arrojándola varias veces contra una pared”, a consecuencia de lo cual la mujer “perdió la visión por desprendimiento de ambas retinas a causa de múltiples traumatismos encéfalo craneanos”.

La víctima pidió asistencia especial y fue incorporada a un programa de protección que la alojó, junto con sus hijos, en una casa de abrigo cuya dirección es secreta para garantizar su seguridad. El acusado desapareció de los lugares a los que solía ir y así se mantuvo hasta el 16 de septiembre de aquel año, cuando fue capturado en la casa de sus padres, ubicada en 39 y 136 de San Carlos.

Goncharuk, quien trabajaba como empleado tercerizado de YPF, buscó refugio en la casa materna al enterarse de la orden de captura en su contra. Los investigadores dieron con él tras seguirlo varios días.

A esta causa se le sumaron por conexidad otros trece expedientes, todos por “agresiones contra su mujer y amenazas”, recordaron fuentes del caso y resaltaron que el procesado “cuenta con varios antecedentes penales”.

Además, el Tribunal de Familia Nº 2 de La Plata ya había librado una orden de restricción en su contra, para evitar que tomara contacto con sus hijos y ex pareja.

Esta historia será juzgada por la jueza Carmen Palacios Arias.

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