Tinta Judicial
Sábado 23 de Septiembre de 2017

Derecho, religión y el interés superior del niño

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La justicia de La Plata rechazó el pedido de un padre para que su hija, de cuatro años de edad, no pudiera asistir al culto religioso junto a su madre. El fallo validó la libertad en la educación moral y religiosa

La Cámara Civil y Comercial de La Plata ratificó el rechazo de una medida cautelar que impedía que una niña asista a las reuniones de Testigos de Jehová con su madre por propia voluntad. Los jueces afirmaron que la libertad en la educación moral y religiosa rige si no se afecta el interés superior del niño.

La causa está caratulada “T. G. D. C/ I. R. E. s/Alimentos”. Y el dictamen fue emitido por los jueces de la Sala II de la Cámara Civil de La Plata. Dispusieron que una niña podía asistir a las reuniones de Testigos de Jehová con su madre, ya que expresó su voluntad de concurrir a esos encuentros.

El resolutorio denegó el pedido de padre, quien pretendía que la menor no pudiera, a través de una cautelar, formar parte de ese culto religioso.

Los magistrados resaltaron en su fallo que “no se trata en el caso de dejar librado a la voluntad de la niña que es lo conveniente para su vida, sino simplemente de fijar como límite de las decisiones de los adultos que tienen a cargo su crianza, respetar el interés superior de quien también tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, derecho a la educación, al juego y a una vida social acorde a su edad”.

“El marco de la educación moral y religiosa no puede contraponerse con la obligación de los padres de brindar a sus hijos educación y garantizar su derecho al esparcimiento y vida social acorde con su edad”, añadió el dictamen.

Asimismo, señalaron que “no es la niña quien ha de decidir qué es lo que debe hacer en cada caso, sino sus padres debiendo, toda decisión que la involucre, estar guiada por su “superior interés”, que atienda a sus necesidades reales en el marco concreto de su desenvolvimiento integral”.

Los camaristas determinaron que mientras la práctica de este culto no implique ir en contra del interés superior del niño, hay que respetar la decisión de la menor. La decisión de primera instancia, consignaron, no hace más que ratificar la libertad religiosa y el derecho de los progenitores de brindar educación moral y de este corte.

También destacaron que “el "interés superior" de los niños es el conjunto de bienes necesarios para el desarrollo integral y la protección de su persona y sus bienes dado y entre ellos el que más conviene en una circunstancia histórica determinada, analizado en concreto, ya que no es concebible un interés puramente abstracto, el que deja de lado toda consideración dogmática para atender exclusivamente a las circunstancias particulares que presenta cada caso”.

“La resolución cuestionada –detallaron los jueces-,  rechazó la medida cautelar peticionada e intimó a los progenitores de la niña J. a abstenerse de contrariar el deseo y voluntad de su hija respecto de su derecho a practicar libremente un culto religioso, en tanto la participación en el mismo no resulte contrario al interés superior de la niña, aclarando que con esa libertad no se vulnere el desenvolvimiento normal de su vida cotidiana educativa y social”.





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