Tinta Judicial
Lunes 06 de Abril de 2020

Comisaría trágica: médicos y policías procesados

Fabio Villaruel

Fabio Villarruel, abogado de la Asociación Miguel Bru

Cinco policías y tres médicas de La Plata fueron procesados por la muerte de un detenido en la comisaría de Tolosa

El fiscal Alejandro Marchet procesó a cinco policías y tres médicas por la muerte de Maximiliano Díaz Subils, un joven de 20 años que falleció en la comisaría Sexta de La Plata, con jurisdicción en la localidad de Tolosa, confirmaron desde la fiscalía número doce de La Plata a Tinta Judicial.

Los policías Darío César Dublanc, Carlos Héctor Deluca, Fabián Andrés sauro y Ramón Oscar Vázquez están acusados de “abandono de persona seguido de muerte” delito contemplado en el artículo 106 del Código Penal que establece:

El que pusiere en peligro la vida o la salud de otro, sea colocándolo en situación de desamparo, sea abandonando a su suerte a una persona incapaz de valerse y a la que deba mantener o cuidar o a la que el mismo autor haya incapacitado, será reprimido con prisión de 2 a 6 años.

La pena será de reclusión o prisión de 3 a 10 años, si a consecuencia del abandono resultare grave daño en el cuerpo o en la salud de la víctima.

Si ocurriere la muerte, la pena será de 5 a 15 años de reclusión o prisión.

Por su parte el uniformado Mario rafael Ruiz está señalado por el delito de “coacción agravada” (artículo 149 del Código Penal).

En tanto las médicas María Leonor De Paola, Verónica Alejandra García y Brenda Cecilia Varela son investigadas por “homicidio culposo”, en los términos del artículo 84 del Código Penal que establece que será reprimido con prisión de seis meses a cinco años e inhabilitación especial, en su caso, por cinco a diez años el que por imprudencia, negligencia, impericia en su arte o profesión o inobservancia de los reglamentos o de los deberes a su cargo, causare a otro la muerte. El mínimo de la pena se elevará a dos años si fueren más de una las víctimas fatales, o si el hecho hubiese sido ocasionado por la conducción imprudente, negligente, inexperta, o antirreglamentaria de un vehículo automotor.

El expediente

El hecho ocurrió el 19 de febrero de 2006 en un calabozo donde Díaz Subils agonizó por más de 14 horas. Después de ocho años de litigio y un sinfín de dilaciones, la investigación fue asumida por el fiscal Alejandro Marchet.

Fabio Villarruel, abogado de la Asociación Miguel Bru (AMBru), refirió que "es muy importante que la fiscalía haya imputado tanto a los médicos como a los funcionario policiales, que es lo que veníamos reclamando, porque esta causa debe necesariamente desentrañarse en un debate oral”. Previamente, cuatro fiscales intentaron reducir el conflicto a un supuesto de mala praxis médica y hasta la Fiscalía General sostenía lo que para el abogado constituye un acto "absolutamente divorciado de la verdad y la justicia”. “Sin embargo, bien vale resaltar que los familiares de Maximiliano, jamás pretendieron venganza y se hicieron de la paciencia suficiente como para confiar en que la lucha que encarnaron daría resultados”- sentenció.

“En un comienzo esta causa fue orientada hacia la mala praxis, como si se hubiera tratado de un mal diagnóstico, cuando en realidad había elementos más que suficientes para involucrar a funcionarios policiales y al médico que se negó a prestarle atención a Maximiliano antes de morir”, explicó el letrado de AMBru.

Villaruel agregó que si bien “hace 8 años que venimos peleando”, ahora “nuestras expectativas han mejorado sustancialmente a partir de la convocatoria a las audiencias, que son auspiciosas”.

“El caso de Maximiliano es paradigmático porque da cuenta de la lamentable situación en la que se hallan las personas presas. El joven termina siendo noticia, básicamente, porque encuentra la muerte, pero sus compañeros de cautiverio, que fueron sometidos a análisis médicos tras la autopsia, también presentaban patologías sin atender”, señaló el abogado.

El 14 de febrero de 2006, Díaz Subils pidió que lo llevaran a un médico porque no podía respirar. Recién cuatro días después lo llevaron al Hospital Gutiérrez de La Plata. La médica de guardia le diagnosticó un problema muscular y le hizo tomar un derivado de la penicilina. De regreso a la comisaría tuvo un brote alérgico y fue trasladado nuevamente, esta vez al Hospital de Gonnet.

El joven padecía en realidad una infección pulmonar y era alérgico a la medicación que le recetaron. El 18, al sentirse cada vez peor, pidió nuevamente que lo viera un médico. Antes del mediodía lo llevaron a Gonnet y la médica le detectó por fin una neumonía.

De regreso al calabozo, su estado se agravó y después de mucho reclamar, los detenidos lograron que lo llevaran otra vez al hospital, donde el médico de guardia se negó a recibirlo con el argumento de que todo lo que tenía eran “mañas” y que lo que pretendía era quedarse en el centro de salud porque tenía problemas con el resto de los detenidos.

Según denunció la Asociación Miguel Bru, antes de ser encerrado nuevamente en su celda, Maximiliano fue amenazado por personal policial: “Si seguís jodiendo con ir al médico te hacemos trasladar a un penal...”, le dijeron. Incluso habría sido golpeado en las costillas y los testículos, de acuerdo a las lesiones que reveló la autopsia.

Mientras agonizaba, Maxi le rogó al resto de los detenidos que no pidieran por él, ya que tenía pánico de que lo trasladen a un penal. Su calvario terminó sobre una frazada en la que otros detenidos lo sacaron al patio de la Comisaría, morado, hinchado, con el cuerpo impregnado de manchas, vomitado e inerte.




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