Tinta Judicial
Martes 18 de Diciembre de 2018

Procesaron a dos forenses de La Plata

Daniel Ichazo Fiscal

Daniel Ichazo, fiscal bonaerense

Fueron citados a declaración indagatoria en el marco de la investigación por el homicidio de un ecologista en la localidad de Lobos

Dos médicos forenses de la Policía bonaerense fueron citados a declaración indagatoria en la causa en la que se investiga el homicidio del ecologista Carlos Alberto Castello, cometido en 2008 cerca de la Laguna de Lobos, ante la sospecha de que encubrieron, ocultaron pruebas y brindaron falsos testimonios.

El fiscal de Instrucción 1 de Berazategui, Ernesto Daniel Ichazo, fijó para el 26 de este mes las indagatorias de los subcomisarios Karina Sabules y Jorge Alvarez Ceballos, acusados de los delitos de "falso testimonio" y "encubrimiento agravado", respectivamente.

Sabules, integrante de la Policía Científica de Cañuelas, está imputada ya que en la causa declaró inicialmente como testigo que el día que se descubrió el hecho ella concurrió al lugar del hallazgo del cuerpo de Castello "cuando existen evidencias de que nunca estuvo" allí.

"Y a Ceballos se lo acusó porque en su declaración testimonial otorgó falsa información con respecto al hallazgo del cuerpo, con la finalidad de ocultar y encubrir el homicidio y hacerlo pasar como un suicidio", indicó.

Añadió que, para el fiscal Ichazo, "Ceballos falseó y desnaturalizó la verdad de los hechos, induciendo a los directores de la investigación a errores, favoreciendo el ocultamiento del homicidio, protegiendo a los verdaderos autores del asesinato".

"En su declaración testimonial expresó que había concurrido al lugar del hecho cuando, en realidad, fue denunciado por los mismos colegas que intervinieron y dijeron que nunca había estado presente, dejando constancia (de ello) en las actas del procedimiento", agregó.

Por su parte, Eduardo Castello, hermano de la víctima y constituido en particular damnificado, dijo que para consumar el hecho "se conformó una clara e indubitable asociación ilícita y una cadena de encubrimiento para ocultar el homicidio".

A partir de esas supuestas irregularidades, el personal de la Policía Científica fue apartado de las investigaciones y los peritajes pasaron a manos de Gendarmería Nacional.

Carlos Castello (62) fue encontrado muerto de un disparo en la cabeza, el 20 de octubre de 2008, dentro de su casa, ubicada a 100 metros del destacamento policial Laguna de Lobos, y durante más de cuatro años la causa estuvo caratulada como "suicidio" hasta que la Justicia determinó que el ecologista había sido secuestrado, golpeado y asesinado.

Al momento del crimen, la víctima estaba enfrentada con las autoridades del Club de Pesca local y de la Municipalidad a partir de una denuncia que formuló por la usurpación de una calle que permitía el libre acceso del público a la ribera de la laguna, y también había organizado y encabezado movilizaciones de vecinos que se oponían a dicha medida.

En 2014, los gendarmes que inspeccionaron la casa de la víctima y hallaron muestras de sangre y otros elementos que permitieron descartar la hipótesis del suicidio y abonar la del homicidio.

De acuerdo a esos peritajes, el ecologista presentaba lesiones vitales y el arma con la que lo mataron era de un calibre mayor al de la que encontraron junto a su cuerpo.

Para los expertos, la víctima nunca empuñó un arma de fuego ya que no se hallaron restos de deflagración de pólvora en sus manos y determinaron que el disparo fue realizado a una distancia de entre 10 y 15 centímetros.

Además, los peritos establecieron que el lugar donde se halló el cadáver no era el mismo en el que lo mataron ya que la posición del mismo no coincidía con la de un suicidio, por lo que creen que la escena fue montada por los asesinos.

"Mi hermano tenía evidentes signos de tortura, no había disparado el arma, la escena fue armada y el proyectil que fue encontrado cerca del cuerpo presentaba manchas que no eran de sangre, es decir, no se encontró sangre de la víctima en el proyectil que supuestamente había atravesado su cráneo", aseguró Castello.

El caso tiene dos expedientes: uno investiga la muerte de Castello y el otro estudia la instrucción inicial, pero nadie se anima a tomarlos porque según Eduardo Castello, "las irregularidades son evidentes. Hubo un falso espíritu de cuerpo, que se convirtió en complicidad. El que agarre esta causa tiene que meter presos a policías y fiscales".

 

 

 

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