Tinta Judicial
Lunes 06 de Abril de 2020

Dictan preventiva por el asesinato del fotógrafo

Alfredo Galeano fotógrafo asesinado

Alfredo Galeano fotógrafo asesinado

El juez de Garantías avaló la hipótesis del fiscal Marcelo Romero. Las defensas apelarán. La condena en expectativa es de perpetua

Por el salvaje crimen del fotógrafo Alfredo Galeano (foto), ejecutado de dos balazos cuando llegaba a su domicilio de La Plata en 37, 3 y 4, el juez de Garantías Juan Pablo Massi dictó la prisión preventiva para el biólogo platense y asesor político, Hugo Francisco Castillo (52), quien además es empleado de la administración pública bonaerense y trabajó en los últimos años como asesor director del diputado provincial Raúl Pérez, confirmaron fuentes del caso a Tinta Judicial.

Castillo, quien además se desempeña como biólogo en los zoológicos de Luján y Batán, estaba siendo investigado por el fiscal Romero, cuando en la causa penal pudo acreditar el móvil de la infidelidad y los celos.

El juez Massi dio crédito a la investigación de Romero y en su resolución describió conceptos elogiosos por la prolijidad y seriedad de la pesquisa, echando por tierra los planteos de nulidad realizados por la defensa de Castillo.

Tal como informó Tinta Judicial, el fiscal Romero calificó en su requerimiento como “orgías abolicionistas” los planteos de la defensa.

Según se informó, Castillo se había separado de su mujer hacía cuatro meses cuando se enteró de una supuesta infidelidad. Y se había quedado viviendo sólo con su hija en su dúplex del barrio UPCN de calles 89, entre 5 y 6.

A la separación de su mujer se le sumó que su patrón político, el diputado Pérez –procesado durante varios años por enriquecimiento ilícito, al perder la banca, la mayoría de su personal, 54 agentes públicos, tuvieron que volver a sus lugares de destino en la administración bonaerense. Castillo fue devuelto al ministerio de asuntos agrarios, desde donde podía seguir en contacto con los leones, los elefantes y los monos del zoo de Luján.

El fiscal Romero lo indagó por el delito de homicidio doblemente agravado por alevosía y por el uso de arma, cuya pena en expectativa es de prisión perpetua. El juez mantuvo la misma calificación legal.

En la causa se estableció, hasta el momento, Castillo aún vivía bajo el mismo techo con su pareja, una hermosa mujer de 42 años, aunque estaban separados. En la misma vivienda estaban su hija, de profesión modelo, y su hijo de 19.

Los investigadores de la DDI, División Homicidios pudieron comprobar que el fotógrafo Alfredo Galeano asesinado el pasado 10 de junio, cuando llegaba a su casa de 37, 3 y 4, había conocido a la mujer de Castillo a través de la red social Facebook. Y que habían salido un par de veces. Al aparecer, Castillo se enteró del engaño cuando le encontró dos mensajes de texto que daban cuenta de esa clandestina relación.

“Un hombre violento”

Cuando la ex mujer de Castillo fue a declarar lo definió al ahora detenido como un “hombre violento” y que sabía “manejar armas”. Incluso la había amenazado de “muerte” si se “llegaba a enterar de que salía con alguien”.

También algunos compañeros de trabajo, declararon que Castillo les había dicho “si aparece un fotógrafo muerto, fui yo”.

De alguna manera, los detectives comprobaron que el imputado fue dejando demasiados rastros de lo que iba a hacer. No podía dominar sus celos. La prueba más contundente y definitiva llevo al expediente penal de la mano de la tecnología: el celular personal de Castillo impactó en la antena próxima a la casa del fotógrafo asesinado segundos después del crimen (a dos cuadras).  Y luego, impactó en varias antenas más (otra en 7 y 43), marcando un exacto y preciso recorrido hasta llegar a su domicilio de calles 89, 5 y 6. Sin duda, una prueba indubitable ante un eventual juicio oral: porque habría estado en el lugar a la hora del hecho y recorrió, en fuga, un preciso itinerario rumbo a su guarida.

La fiscalía y la DDI habían allanado la casa de Castillo hace 25 días. Las intervenciones telefónicas daban cuenta de que él “ya se sentía investigado”. En su vivienda no se encontró nada de interés, ni arma, ni fotos. Y en sus llamadas comenzó a “cuidarse” de sobremanera.

Infidelidad en foco

Los investigadores acreditaron que tanto la víctima como el presunto victimario habían cometido actos de infidelidad. A los dos también les gustaba mucho sacarse fotos con famosos en distintos eventos, entre políticos y artistas. Castillo posee además un centenar de retratos con animales salvajes en los zoológicos donde trabajaba, desde iguanas y reptiles, hasta tigres y leones.

Galeano, como se sabe, trabajaba en locales y eventos nocturnos. La misma noche del crimen se descartó el robo como móvil, ya que el fotógrafo tenía en su poder la billetera con dinero y también su teléfono celular.

El Gabinete de Homicidios de la DDI fue reconstruyendo de a poco la vida de la víctima hasta comprobar que tenía varias relaciones extramatrimoniales con mujeres casadas o  comprometidas, según se acreditó en la causa penal.

Los instructores analizaron su perfil en Facebook, citaron a sus contactos femeninos y confirmaron las relaciones de infidelidad.

Hasta que pudieron establecer su relación con Hugo Francisco Castillo y la relación amorosa que había mantenido con su esposa. Al declarar los compañeros de trabajo de Castillo recordaron que él les había dicho: “si aparece un fotógrafo muerto, fui yo”, confirmando, lo mismo que había dicho su ex mujer: que tenía gran manejo de armas.

También Castillo les había confiado que le revisaba el celular a su ex mujer y su página de Facebook.

También se probaron algunos llamados telefónicos realizados desde celulares de allegados a Castillo al teléfono de la víctima, de lo que se presume que en esas comunicaciones, ya lo habría amenazado.

Celo infernal: “Le investigó el celular a su mujer y contactó a la víctima”

Tinta Judicial tuvo acceso a la causa penal, en la que se dio por acreditado que “el 10 de junio de 2014, a las 23.00 horas aproximadamente, en calles 37 entre 3 y 4, (el imputado Castillo) mató a Alfredo Misael Galeano -quien fue abordado cuando arribaba a su domicilio- descerrajándole dos disparos con un arma de fuego de grueso calibre y por la espalda, que ocasionaron, instantáneamente, su deceso”.

Ello se comprueba mediante los siguientes elementos:

-Declaración de la esposa del fotógrafo, María Eleonora Ferrario, una mujer penitenciaria, quien detalló cómo se desarrollaron los últimos días de la víctima, su estado de ánimo, sus deseos de mudar de domicilio y su decisión de iniciar alguna disciplina de defensa personal.

-El testimonio de C.P de siete amigos y el hermano de Galeano, quien revelaron las relaciones sentimentales paralelas que mantenía con habitualidad y su apreciación respecto de cuál sería el móvil del homicidio.

-La pericia balística practicada que determinó que los proyectiles extraídos de la operación de autopsia se corresponden con el calibre .357 o .38 (un calibre manejado por el arma del imputado).

-El testimonio de la ex esposa de Castillo, Marcela Alejandra Kaufmann, de cuya unión nacieron dos hijos.

-Del número de teléfono del imputado se realizó una llamada telefónica de seis segundos al teléfono de la víctima el día 31 de mayo a las 09.55 horas.

-En la agenda del teléfono de la víctima, surge en el número 82 registrado el teléfono de la esposa del imputado como “Marcelo Gobernación”.

-Surgen llamadas telefónicas entre Kaufmann y la víctima ese día 31 de mayo, a las 12.39 hs. 12.56 hs., 12.57 hs. y 17.21 hs.

-El 31 de mayo, cuando el imputado llamó al fotógrafo Galeano, ese fue el día de su separación con Kaufmann y retiro del hogar conyugal. Se infiere que lo llamó para amenazarlo.

El superior jerárquico de Castillo, en el ministerio de Asuntos Agrarios, declaró que Castillo había pedido tres días de licencia.

Una compañera de trabajo de Castillo, dijo que él sospechaba de su mujer, le había investigado el celular y su muro de Facebook y que sabía que le era infiel. Le llegó a decir “yo siempre ando calzado, soy capaz de poder tirarle un tiro a alguien sin quedar comprometido con la justicia”. También decía que había tenido varias causas penales y que sabía manejarlas.

Después de la fecha del homicidio, Castillo tomó una licencia con “expectativa de trabajo en el exterior”.

Otro compañero de trabajo del imputado dijo que lo vio con el chip del teléfono de la ex mujer y una lista de nombre con los que averiguaba con quién lo había engañado. Como se quedó sin crédito, pidió otros dos teléfonos a otros dos compañeros. Esas llamadas quedaron registradas en la pericia telefónica cuando se comunicaron al teléfono de la víctima. “Castillo esos días estuvo como loco, estaba  desesperado tratando de averiguar quién era el amante de su mujer”, declararon los testigos.

Otro compañero dijo que por esos días (a principios de junio) Castillo llevaba un arma de fuego en su camioneta, abajo del asiento del acompañante.

El informe de operación de autopsia practicada sobre la víctima, arrojó que sufrió el impacto de dos proyectiles de arma de fuego,  a una distancia mayor a los cincuenta centímetros, de derecha a izquierda, de arriba hacia abajo y de atrás hacia adelante. Fue atacado por la espalda.

De los llamados previos a la víctima surge “el control, espera y acechos desplegados por el imputado”; y “la exacta coincidencia de la ubicación de Castillo (en razón de las comunicaciones captadas por las antenas desde su celular) en el momento del homicidio”.

 

 

 

 

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