Tinta Judicial
Sábado 29 de Febrero de 2020

Cuádruple crimen: una testigo y dos versiones

Carolina Colombo

Carolina Colombo, amiga de Susana De Bárttole

En su primera declaración ante policías complicó a uno de los acusados. En el juicio oral habló bien del sospechoso

Una testigo. Dos versiones. Dos careos. La intimidad de las víctimas. Los amigos homosexuales de una de ellas. Otra testigo que recuperó la memoria en el debate. Las sospechas patrimoniales sobre uno de los acusados. Todo eso contuvo la décimo sexta audiencia del juicio oral al estudiante de Ingeniería Osvaldo Martínez  y al albañil Javier Quiroga, acusados por el cuádruple femicidio de La Plata perpetrado el 27 de noviembre de 2011 en un PH de calle 28 entre 41 y 42 del barrio La Loma.

Carolina Colombo hacía cuatro décadas que era amiga de Susana De Bártolle (63) una de las víctimas. Vio nacer a su hija Bárbara Santos (29) y a la nieta Micaela Galle (11). También conoció por su amiga a Marisol Pereyra (35), la cuarta mujer masacrada a golpes y puñaladas.

En su primera declaración realizada ante los investigadores policiales del caso, sostuvo que el Martínez (novio de Bárbara) era celoso, posesivo, controlador y que la joven asesinada tenía intenciones de dar por terminada la relación de pareja. Para el fiscal Álvaro Garganta, la furia machista de Martínez fue el desencadenante de la tragedia. Pero la testigo en el juicio oral dio otra versión y solo reconoció una de sus firmas en la declaración escrita.

Oralidad

La testigo, de 74 años de edad, se mostró tranquila y segura al responder las preguntas de las partes y los jueces. Contrario a lo que sostuvo en la versión escrita, dijo a los jueces que su amiga Susana “lo quería mucho a Martínez”.

Sobre la relación de pareja entre lo jóvenes detalló que era “buena, nunca vi que se pelearan”. También aseveró (siempre en la audiencia) que la joven no tenía intenciones de terminar con la pareja.

En cuanto al trato entre el acusado y la niña lo describió como “bueno” y aclaró que Martínez “se llevaba bien con la nena” y rememoró que cuando Bárbara se recibió de Cheff su novio le regaló un juego de cuchillas para cocinar.

En otro tramo de su relato sentenció: “Pienso que Martínez no es capaz de esto”.

Ante estas dos versiones hubo momentos de tensión entre las partes. La mujer vio el acta con su nombre que figura en el expediente, pero apenas reconoció una sola firma como propia. También aclaró a los jueces que ella “no leyó” y tampoco le “leyeron” el documento antes de firmarlo.

El abogado Marcelo Ponce Núñez (representante de Daniel Galle, el padre de la niña masacrada) pidió que la pieza judicial sea sometida a una pericia caligráfica.

Además solicitó que se libren oficios a la firma Credil para que desde allí se informe si Martínez tenía deudas, o no, con la firma. En el expediente figuran una serie de llamados desde la empresa a un teléfono celular a nombre de Martínez, en fechas cercanas a la masacre.

Versiones

La penitenciaria Natalia Díaz, su ex novio de la adolescencia y sonidista Fabián Lencina y la peluquera Silvia Matsunaga cruzaron sus versiones brindadas en jornadas anteriores del debate.

En el primero de los turnos orales se entrecruzaron Lencina y Díaz. El primero había dicho que no conocía a ninguna de las víctimas. Su ex novia lo desmintió al narrar que en dos ocasiones fue hasta el trágico PH. Esa secuencia fue unos 16 años de la masacre. El joven dijo no recordarlo y le dio la derecha a su ex novia.

El segundo cruce fue entre Matsunaga y Díaz. La primera había dicho que conoció a Martínez por su novia Bárbara. La segunda sostuvo que el acusado y la testigo tuvieron una relación. Matsunaga aclaró, con una sonrisa en el rostro, que salió con Martínez cuando el acusado era “amigo” de la víctima.

Relatos

La jornada se completó con la declaración de otros testigos que dieron cuenta de la intimidad de dos de las víctimas.

Marisa Quipildor conocía a Susana De Bártolle desde hacía más de veinte años. Describió que era una relación de “primas”, pero con el tiempo se distanciaron por problemas con Graciela Vega, otra amiga de la víctima que ya declaró en el proceso oral.

En principio Quipildor se mostraba reticente a contestar las preguntas y apelaba a una supuesta falta de memoria. La situación llegó al extremo. El presidente del Tribunal le recordó que estaba declarando bajo juramento y le reiteró los alcances del artículo del Código penal que pena el falso testimonio y subrayó que la pena es mayor si es en contra de los imputados. Paulatinamente recuperó los recuerdos.

Luego de una serie de preguntas la testigo concluyó que “Susana usaba a la gente” y que  “prometía sanaciones a cambio de dinero”.

El juicio oral está a cargo del Tribunal Oral Criminal III de La Plata, integrado por Ernesto Domenech, Andrés Vitali y Santiago Paolini por las secretarías de Andrea Lamamy y Romina Marchioni.

La acusación está en cabeza del fiscal Álvaro Garganta, quien fue el investigador del caso y debe defender su teoría del móvil “celos” que habría impulsado a Martínez a planificar y ejecutar la cacería junto a Quiroga.

Al fiscal lo acompañan en su hipótesis los abogados Marcelo Ponce Núñez y Ernesto Martín, patrocinantes de Daniel Galle (padre de la menor de 11 años Micaela Yamile); Gustavo Galasso y Silvia Petroff, representantes de Rubén Pereyra (padre de Marisol) y Guillermo Germán Niedfeld, representante de la familia de Susana De Bárttole.


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