Tinta Judicial
Lunes 20 de Enero de 2020

La sangre en el espejo ajeno

Claudio Gomez

Claudio Gómez, Periodista, ex director del diario Diagonales de La Plata

El periodista Claudio Gómez analiza desde su fina pluma la batalla desatada en torno a la muerte del fiscal Aberto Natalio Nisman

La autopsia política al ex fiscal Alberto Nisman ha sido sin duda más prolífica, eficaz y rápida que la realizada por los peritos oficiales sobre la causa de su muerte. A más de dos meses de su deceso no se sabe si se suicidó o si lo mataron, pero ya estamos seguros de que le gustaba la joda como a nadie.

Y es que por más y por menos, todos tenemos un muerto en el ropero. Parce bastante difícil establecer por qué hay un muerto en el ropero, pero por el perfume que emana de las ropas, podemos confirmar si el occiso frecuentaba putas baratas o gatos caros.

La foto que filtró la Policía Federal cobra magnitud en ese sentido. Además de dar cuenta de que Nisman era un fiestero, permite inferir, sin ninguna prueba al respecto, que pagaba la joda con fondos públicos.

Y los dichos de Lagomarsino, otrora el amante despechado que asesinó por amor, confirman también que pagaba ñoquis, es decir gente que no iba a trabajar. Muchos políticos, en este sentido, sienten temor. Es que están rodeados de gente así, que figura en sus filas como asesores y si ellos no presentan ninguna idea, es de imaginar que los asesores tampoco lo hacen.

Así que si alguna noche, usted se saca una foto con unas amigas de su prima en un cumpleaños de 15, asegúrese de no denunciar al poder, porque si lo matan o se suicida, las razones de su muerte serán las que menos importan. Pero la forma de su vida quedará impresa igual que la de las chicas ultrajadas que merecían la violación por usar la pollera demasiado corta.


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